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jueves, 3 de mayo de 2012

Aprendiendo a soñar


Es extraño,

Hoy he podido dormir del tirón, más horas de las habituales, y incluso he soñado, pero no lo recuerdo demasiado bien, la verdad…

Hoy me han dejado salir al jardín a dar un paseo, eso sí, con el cabrón de turno pegado al culo. Ese tal Guillermo. No se me ha presentado como tal. Escuché a otro celador llamarlo así mientras iba de camino al váter. No te mira a los ojos, me he fijado, es como si tuviera miedo a que se le pegue algo, simplemente te da la orden cuando se acaba tu tiempo de paseo y te señala la entrada, siempre mirándote por encima del hombro, con ese aire de desprecio que le caracteriza.

Después de varios días en aislamiento preventivo, salir un rato al jardín ha sido lo mejor que me han dejado hacer desde que estoy aquí, salir por la puerta ha sido un suplicio, la diferencia de estar en un sitio lúgubre y sin apenas luz a salir a un jardín lleno de contrastes y a plena luz del día me ha dejado un poco descolocado, al salir por la puerta la explosión de luz ha sido impresionante, me he echado las manos a toda prisa a los ojos, pero aun así no he podido evitar que me estuvieran llorando durante varios minutos.

Treinta minutos no son demasiado, pero para mí han sido más que suficientes, los pocos pajarillos que por allí pasaban no dejaban de canturrear, miles de combinaciones me vienen a la mente con el solo silbido de un pájaro. Resulta irritante al fin y al cabo, no consigo concentrarme en una melodía.

 A la mierda los pájaros, prefiero mi guitarra y puestos a pedir una cerveza bien fría. 


Pero cuando más relajado estaba, el cabrón de Guillermo, con ese asqueroso vozarrón prepotente me ladra que mis treinta minutos han acabado, que debo entrar inmediatamente al recinto…

Puto gilipollas…

No conoce lo que es estar tres días encerrado en una habitación asquerosa con más luz que la de un foco medio fundido.

Creo que esta noche me acostaré antes, me ha gustado la sensación de poder soñar, espero poder recordar algo mañana.

Buenas noches.

1 comentario:

  1. Vaya... Emocionante escrito.
    La verdad es que no entiendo cómo pueden hacer lúgubre un lugar que con mayor razón debería ser colorido y alegre. Siempre he sido y siempre seré de la opinión que la alegría da la curación. La música, la pintura, el yoga, el baile... Todo lo que sea expresado con las artes y movimientos corporales. Es interesante ver en primera persona un hecho que ocurre a alguien cercano, y no en las películas. Sí, vemos películas de psiquiátricos pero siempre lo relacionamos con fición... En serio, te mando todos mis apoyos y buenas vibraciones desde Viena. Aquí una gran fan de Toque de Queda.
    Muchos abrazos reparadores.

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