No puedo conciliar el sueño…
Desde que ingresé no he podido pegar ojo y para colmo el de la habitación de al lado sigue dándose cabezazos contra la pared, ojalá que le explote la sesera en una de sus idas y venidas.
Esto es desesperante, encerrado en cuatro paredes aislado del resto del mundo sin más sitios en los que poder entrar que este blog y, lo que es peor, llevo sin probar ni una gota de alcohol desde hace más de dos semanas.
Voy todo el día cabizbajo y medio depresivo, será por esa mierda que me pinchan todas las mañanas.
Pasan las horas y no me entero de nada, todo me importa un carajo, pero llega la hora de dormir y entonces despierto, el efecto de los calmantes pasa y es entonces cuando me doy cuenta de dónde estoy metido, aunque quiera dejar volar mi imaginación y evadirme un poco de la realidad, ahí están, atrapándome las mismas cuatro paredes de siempre, con su color blanquecino mate y su olor a hospital.
Desvelado y sin nada con lo que distraerme, me he puesto a escribir, no quería hacerlo, me sentía ridículo solo de pensar en escribir lo que me pasaba al largo del día, pero creo que estas líneas serán mi única compañía y consuelo durante mucho, mucho tiempo, osea que será mejor que empieze a hacer buenas migas cuánto antes o creo que este sitio me va a volver loco.
¿Qué ironía verdad?
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